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martes, 5 de septiembre de 2017

Reseña: El motel del voyeur - Gay Talese


-Editorial: Alfaguara
-Traducción: Damià Alou
-ISBN: 9789877383096
-227 páginas

Este libro de no ficción del estadounidense Gay Talese representó (y representa) una de las decepciones más grandes de lo que va del año. En ese sentido, creo que hay varias cuestiones a desarrollar. Por un lado, parte de la culpa es mía porque yo me entusiasmé con la idea del libro (más aún cuando llegó a mis manos y empecé a formarme una idea más precisa del autor y de lo que me iba a encontrar). Por otro, escuché elogios maravillosos por parte de varios críticos y periodistas. El libro, en los papeles, prometía mucho y se vende muy bien gracias a una premisa fuerte y a una serie de paratextos un poco tramposos. Una historia que el propio autor ocultó durante años sobre un hombre que construye un motel para llevar adelante su voyeurismo.  

La figura de Talese es conocida, es un autor bestseller cuya obra no es difícil de conseguir. Es un periodista consagrado, muy relacionado con el "nuevo periodismo" norteamericano. 

El genero de no ficción tiene muchas cosas valorables cuando se lo aborda correctamente, pero también se presta para que ciertas marcas autoriales sean expuestas en demasía, dejando la historia en un segundo plano. El autor aparece como eje y centro de cada capítulo, de cada instancia, y nunca nos deja a solas con el objeto que narra, con el voyeur. Galese se regodea en una serie de reflexiones que lo tienen a él y a su moral como centro. Además, en más de una ocasión, el libro parece un panfleto publicitario del resto de sus publicaciones o un curriculum vitae. Son innumerables las referencias a otros libros suyos que nada suman al conjunto de la obra. Entiendo la necesidad, pero saturan sus intervenciones, mucho más teniendo en cuenta la extensión del libro y lo innecesario del recurso. Hay gente a la que puede gustarle el estilo, pero creo que pierde fuerza el relato con cada intervención suya.

Galese todo el tiempo trata de dejar bien en claro que desconfía de los escritos de Foos. En más de una ocasión destapa errores de continuidad y falta de cohesión en el relato del voyeur. El juego que plantea el autor me hacer desconfiar de Foos, pero por sobre todo desconfió de Talese. Utiliza una y otra vez los mismos ejemplos de lo que el voyeur observó en su motel. En este sentido, creo que sí realmente existieran esos documentos, serian algo más que una simple apostilla en el libro y los utilizaría mejor en el relato. No encuentro la necesidad de sacar a la luz esta historia que de real poco tiene, que no funciona en ningún nivel, que se muestra como un texto vago, confuso. Innecesario (salvo como ejercicio de ego por parte del autor). 

Afortunadamente, el libro es corto. tiene un total de 227 páginas y está dividido en 35 capítulos que, por su estilo ameno, se leen en dos sentadas. Dos sentadas que no sirven ni siquiera como disparador de un posible debate moral (a menos que nos preguntemos si es moral o no que se venda este libro como tal).

1/5

lunes, 9 de enero de 2017

Reseña: Robopocalipsis - Daniel H. Wilson


-Editorial: Vintage Español
-Traducción: Ignacio Gómez Calvo
-ISBN: 978-0-307-94910-3
-409 páginas

Hace algunos años, Steven Spielberg anunció que iba a encarar la producción de una película basada en una novela de ciencia ficción que aún no se había publicado. En mayo del 2002 se publica por primera vez "Robopocalipsis", la famosa historia que había conquistado al rey de Hollywood y que apuntaba a best seller inmediato. Las ventas fueron excelentes, pero la película nunca se concretó. Pasaron por las salas de todo el mundo "El puente de los espías" (2015) y "El buen amigo gigante" (2016), relegando la producción indefinidamente. Probablemente Spielberg en estos años leyó la novela y lo pensó dos veces antes de intentar adaptar este despropósito. Porque, seamos sinceros, la novela es pésima. 

Un titulo digno de películas de canal SyFy, ciencia ficción de la mano de un Doctor en Robótica por alguna universidad prestigiosa del norte, un diseño de tapa llamativo y, por supuesto, robots y apocalipsis acompañado de excelentes ventas y criticas. El hype estaba altísimo, demasiado alto, pero por alguna razón el libro nunca se publicó ni en España ni en Argentina, lo cual es llamativo teniendo en cuenta que en Estados Unidos Penguin Random House sacó una edición en español. Raro. Curioso por lo menos. Y yo, como todo niño mañoso que quiere lo que no tiene y con ganas de leer el no va más de ciencia ficción, me puse a investigar y, aunque me costó conseguirlo, pude hacerme con una copia. 

Lamentablemente la novela no me gustó para nada, y no es que sea pretencioso (de hecho amo "Orgullo, Prejuicio y Zombies", que sin tener nada bueno resulta muy superior a la obra que nos compete), simplemente la obra de Wilson es mala de principio a fin, y lo es porque el autor no se esfuerza en ningún momento por ofrecer algo medianamente original, divertido o coherente (dentro de lo que propone). Películas y novelas sobre el fin del mundo hay millones, es un subgénero con una forma bastante establecida, pero en este caso la desidia del autor es tan evidente que convierte una premisa con mucho potencial (por lo menos para entretener) en una excusa estúpida para exponer todos y cada uno de los clichés del genero y hacerlo de pésima forma. Wilson toma un poco de acá, un poco de allá, lo mezcla con robots y a cobrar.

Lo primero (negativo) para destacar es que la novela roba bebe mucho del estilo y la forma de "Guerra Mundial Z". La novela comienza en las horas posteriores al final de la guerra contra las maquinas. Un grupo de supervivientes encuentra una especie de caja negra en la que se encuentran todos los testimonios y documentos sobre lo ocurrido. Cormac Wallace, uno de los sobrevivientes, se encarga entonces de transcribir y organizar distintos sucesos coyunturales de forma cronológica, marcando las distintas etapas de la llamada Nueva Guerra. Sí, igual que en la obra de Max Brooks. 

A partir de ahí, el protagonista, a través de imágenes, audios y archivos de diversa índole, intentará completar un mapa global de lo que fue el nacimiento de Archos, la inteligencia artificial que se subleva, y su posterior caída. Wallace se ocupa de aclarar que lo que vamos a leer a continuación es su versión de los hechos, y cada capitulo comienza con una breve introducción/explicación y luego cierra con una reflexión en torno a la importancia de lo leído. En estos momentos el autor juega mucho con la anticipación, recurso que, sin personajes cuidados, se torna inútil, lo cual demuestra su incapacidad narrativa.

Sheldon y la ciencia ficción sin ciencia

Wilson hace hincapié en personajes que en mitad de la recopilación desaparecen y que luego aparecen convenientemente, sin lograr generar ningún tipo de vínculo. Pasean por la obra personajes chatos, que adquieren nuevas habilidades que, oh casualidad, destraban el conflicto y que ensalzan el espíritu yanqui humano de supervivencia, sin que nos importe realmente su destino. Y es que hay de todo en este mamotreto literario: políticos con conciencia social (y robótica), niños muy maduros cuya personalidad se adapta a las necesidades dramáticas del relato, nativos americanos guerreros policías, jóvenes perdidos que se convierten en héroes, héroes cuya leyenda crece en menos de dos párrafos, hackers gordos, japoneses enamorados (de sus robots), militares muy muy malos, militares muy muy buenos, afganos malos/buenos y grandes dosis de crítica social y visión política. También hay robots humanoides con conciencia que se expresan como humanos, lo cual deja en evidencia la poca capacidad del autor para dotar de una voz a cada personaje (o por lo menos a un par). 

"Robopocalipsis" es una novela de ciencia ficción sin ciencia. Uno de los atractivos residía en el hecho de que el autor, al ser doctor en robótica, podía ofrecer una perspectiva más realista, pero en ningún momento se nota algún tipo de interés por desarrollar algún aspecto en torno a la inteligencia artificial o a los robots. Si, hay descripciones de partes, funcionamientos, pero el autor sólo se limita a enumerar. Y, para colmo de males, la creación y descripción de nuevos robots se antoja demasiado estúpida. Las nuevas formaciones parecen salidas de la cabeza del vecino de Andy en "Toy Story", en el mejor de los casos. 

La novela intenta jugar con las leyes de la robótica, pero lo hace sin fundamentos, y recién al final los aspectos filosóficos que podía explotar la historia son puestos en escena de forma resumida y en el contexto de una conversación entre robots totalmente ridícula, sin sentido.  

Si nunca leyeron una novela de ciencia ficción no empiecen por acá. Los momentos de acción carecen de tensión y los enfrentamientos parecen sacados de un guion de "Transformers". Es una obra que ni siquiera cumple con lo de entretener, sólo busca quedarse con tu dinero y tu tiempo. Como "La chica del tren". Pero con robots. Y peor escrita.

0,2/5

Ese 0,2 es sólo para no sentirme mal por el gasto y las expectativas puestas. De todas formas, es culpa mía por entusiasmarme con "Robopocalipsis", pero es que es un título taaaan delicioso...

martes, 13 de septiembre de 2016

Se cumplen 100 años del nacimiento de Roald Dahl



A cien años del nacimiento del escritor británico (1916-1990) su obra sigue estando a la vanguardia de la narrativa infantil gracias a su estilo transgresor y su humor negro que permitió darle otro lugar a los niños en la literatura. 

Su obra sigue tan vigente como siempre con la reedición de sus libros y las diversas adaptaciones audiovisuales (siendo la última la de "El gran gigante bonachón") pero, sobre todo, por la enorme influencia que ha tenido en diversos autores. Sus historias se han traducido a 58 idiomas y se han vendido más de 200 millones de ejemplares. 

Dahl fue un autor prolífico cuya extensa obra ha pasado por la poesía para niños, por la prosa, por la narrativa breve, por el teatro y por la escritura de guiones cinematográficos. Sus obras contienen muchos detalles autobiográficos que lo presentan mejor que cualquier aproximación biográfica.

Es el autor de "Los Gremlins" (1943), "Charlie y la fábrica de chocolate" (1964), "Danny, el campeón del mundo" (1975), "Las brujas" (1983), y "Matilda" (1988), entre otros. 

Vida y obra

Dahl, cuyos padres eran noruegos, nació en Gales el 13 de septiembre de 1916. Su padre murió cuando el tenia 3 años, 3 semanas después de la muerte de su hermana. Recibió, por mandato paterno, una estricta educación en colegios ingleses que le resultó poco gratificante y lo llevó al fracaso. Participó en 1939 en la Segunda Guerra Mundial como aviador de la Royal Air Force. Luego de ser derribado en combate empezó a escribir. Tras la caída, paso seis meses hospitalizado y allí comenzó sus primeros textos, reunidos en títulos para adultos como "Volando solo". Mas tarde alternó sus días entre el espionaje y la literatura, decantándose finalmente por la narrativa. 

A pesar de haber escrito para adultos, su obra más celebrada es la infantil, a la que se dedicó especialmente en sus últimos años. Según confesó una vez, su narrativa estuvo motivada por los cuentos fantásticos que les contaba a sus hijos. Pasó el relato oral a historias en papel, y los universos que empezó construyendo en el núcleo familiar se convirtieron en un patrimonio universal. 

No exenta de polémica por acusaciones de discriminación, misoginia y etnocentrismo, la narrativa del autor británico trastocó la literatura infantil con mundos mágicos y personajes que se resignifican y no pierden vigencia en los lectores de distintas generaciones. Trabajó desde el humor muchos complejos de la infancia, lo cual permitió gran variedad de interpretaciones, y, principalmente, que su obra fuera apreciada tanto por niños como por adultos. Su obra es una defensa de la niñez. 



"Papá sabía que la escuela era monótona y aburrida y no había manera de evitar el aprendizaje de rutina como las tablas de multiplicar. Pero en lugar de recitarlas en forma repetitiva para metérnoslas en nuestros ya aburridos cerebros, las convertía en cantos divertidísimos con ritmo", recuerda Lucy Dahl, la menor de sus cuatro hijos. También recuerda la cabaña construida en el fondo de su casa en el condado de Buckingham, Inglaterra, donde su padre escribía y donde alimentó su literatura para niños. Hoy la cabaña es un museo, una suerte de santuario para sus millones de lectores.

Escuelas, bibliotecas y librerías británicas celebran el nacimiento del autor mediante actos como el "Dahlicious Dress Up Day" (Dahlicious Día de los Disfraces) o el "Roald Dahl Day". Bajo el título "Roald Dahl 100", desde la entrada del 2016 el Reino Unido ha conmemorado con diferentes iniciativas el centenario del nacimiento del venerado autor y estos eventos proseguirán hasta finales del año.

Frases y citas breves

  • "No importa lo que usted sea o parezca, mientras alguien lo ame".
  • "El que no cree en la magia nunca la encontrará"
  • "Una autobiografía es un libro que una persona escribe sobre su propia vida y está por lo general lleno de todo tipo de detalles aburridos".
  • "Los adultos son criaturas llenas de caprichos y secretos".

Dahl no necesitó más que su imaginación ingeniosa, incorrecta y divertida para dar forma a una narrativa que a 100 años de su nacimiento no perdió un ápice de vigencia. Lo dicen las camadas de lectores que se renuevan y los escritores que lo recuerdan y celebran.