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miércoles, 26 de septiembre de 2018

Reseña: Desde la sombra - Juan José Millás


-Editorial: Seix Barral
-ISBN: 9789507318962
-207 páginas

Esta es una de esas obras que te dejan pensando una vez terminada la lectura. Pensando en mil cosas, siendo uno de esos casos en los que no sabes si es uno el que está mal o es el autor el que necesita atención urgente (sensación similar me generó esa maravilla llamada La conjura de los necios). En este caso, supongo que hay un poco de cada uno y me inclino por creer que acá lo que predomina es una cuestión de gustos literarios. Y esto implica reconocer que es una novela difícil de recomendar con entusiasmo a cualquier persona. Desde la sombra es rarísima, sumamente divertida y ácida, pero maneja un código que, si no te engancha, hace muy difícil su lectura.

La propuesta de Millás (cuya obra desconocía) es muy interesante por lo que plantea en torno al funcionamiento de la sociedad actual. La novela esta cargada de metáforas en las que subyace un análisis político, moral y filosófico del hombre y de las relaciones que establece cotidianamente partiendo de una premisa completamente absurda. 

Desde la sombra nos cuenta la historia de Damián, un hombre que, después de trabajar durante décadas para un empresa, es despedido y, por un hecho fortuito, termina viviendo dentro de un placard y oficiando de fantasma particular de una familia de los alrededores de Madrid. En una entrevista (1) el escritor explicó que se inspiró en un hecho real ocurrido en Japón para el desarrollo de su historia. Millás cuenta que mujer habitó durante un mes en el armario del departamento de un desconocido hasta que fue descubierta cuando el dueño colocó cámaras al notar “cosas raras”, como el robo de comida en su hogar.


La obra, en este sentido, es original y supone una experiencia para quien decida arriesgarse. Las sensaciones que genera son varias: hay momentos de incertidumbre en los cuales no sabemos si lo que leemos es la maravilla más impresionante o si estamos siendo parte de una broma de mal gusto. Por suerte, Millás se defiende con una prosa inteligente y ágil, cargando el relato de reflexiones pertinentes y de diálogos fluidos y bien construidos. 

Damián Lobo desde pequeño ha recurrido a amigos imaginarios para dialogar acerca de lo que le ocurría en el día a día, llegando a un punto en el cual estos diálogos adquieren la forma de un talk show con publico en vivo. Las primeras entrevistas son las que van delimitando la construcción del personaje y en ellas vemos toda la pericia narrativa del autor. Además, son un recurso muy bien aprovechado que ayuda al avance de la historia y a que el lector, de cierta manera, participe de la acción. 

A medida que transcurre la novela, el humor va dejando lugar a una atmósfera inquietante y a una sucesión de reflexiones de marcado tinte político y sociológico que sirven también para cimentar y darle fluidez a la historia. Lo fantástico de la propuesta esta muy bien trabajado desde un punto de vista realista y nunca se pierde el eje de la fábula. Hubiese sido muy fácil seguir la historia por otros caminos y derrapar, pero Millás confía en lo que esta contando y para qué lo esta haciendo y crea una historia realmente buena, que se sostiene por su gran protagonista y por la forma en que cuenta la historia. 

"-Olvídame-le tuteó con agresividad-, las entrevistas contigo eran imaginarias, tú eres imaginario.
-¿Acaso te crees más real ahora que cuando acudías a mi programa?"

La novela esta cargada de simbolismos y en pocas páginas explora las consecuencias que tienen las presiones de la sociedad en una persona inestable. El álter ego de Damián Lobo, Sergio O`Kane, es un contrapunto fantástico que va creciendo como personaje a la par de Damián y que incide profundamente en el clímax (más que logrado) de la historia. Es una voz de la conciencia (autoconsciente) que en un principio sirve para que el protagonista pueda poner en orden sus pensamientos, pero que luego lo va interpelando y orientando hacia nuevas direcciones.

"-Luego, ya de mayor, fui poco a poco construyendo un personaje.
-¿El tal Sergio O`Kane?
-Sergio O`Kane, sí. El problema es que cuando ya estaba completamente construido comenzó a tener iniciativas propias. Hacía y decía cosas que no pasaban previamente en mi cabeza."
  
Juan José Millás es una autor para tener en cuenta y Desde la sombra, si bien no es una novela para todo el mundo, tiene la suficiente fuerza como para cautivar al lector de turno e invitarlo a participar de esta fábula políticamente irreverente, divertida y, por momentos, inquietante. 

4/5

(1) García Flores, Ana Belen (06/04/2016); Juan José Millás: "'Desde la sombra' es mi novela más política"; Recuperado de: http://www.rtve.es/noticias/20160406/juan-jose-millas-desde-sombra-novela-mas-politica/1332040.shtml

martes, 5 de septiembre de 2017

Reseña: El motel del voyeur - Gay Talese


-Editorial: Alfaguara
-Traducción: Damià Alou
-ISBN: 9789877383096
-227 páginas

Este libro de no ficción del estadounidense Gay Talese representó (y representa) una de las decepciones más grandes de lo que va del año. En ese sentido, creo que hay varias cuestiones a desarrollar. Por un lado, parte de la culpa es mía porque yo me entusiasmé con la idea del libro (más aún cuando llegó a mis manos y empecé a formarme una idea más precisa del autor y de lo que me iba a encontrar). Por otro, escuché elogios maravillosos por parte de varios críticos y periodistas. El libro, en los papeles, prometía mucho y se vende muy bien gracias a una premisa fuerte y a una serie de paratextos un poco tramposos. Una historia que el propio autor ocultó durante años sobre un hombre que construye un motel para llevar adelante su voyeurismo.  

La figura de Talese es conocida, es un autor bestseller cuya obra no es difícil de conseguir. Es un periodista consagrado, muy relacionado con el "nuevo periodismo" norteamericano. 

El genero de no ficción tiene muchas cosas valorables cuando se lo aborda correctamente, pero también se presta para que ciertas marcas autoriales sean expuestas en demasía, dejando la historia en un segundo plano. El autor aparece como eje y centro de cada capítulo, de cada instancia, y nunca nos deja a solas con el objeto que narra, con el voyeur. Galese se regodea en una serie de reflexiones que lo tienen a él y a su moral como centro. Además, en más de una ocasión, el libro parece un panfleto publicitario del resto de sus publicaciones o un curriculum vitae. Son innumerables las referencias a otros libros suyos que nada suman al conjunto de la obra. Entiendo la necesidad, pero saturan sus intervenciones, mucho más teniendo en cuenta la extensión del libro y lo innecesario del recurso. Hay gente a la que puede gustarle el estilo, pero creo que pierde fuerza el relato con cada intervención suya.

Galese todo el tiempo trata de dejar bien en claro que desconfía de los escritos de Foos. En más de una ocasión destapa errores de continuidad y falta de cohesión en el relato del voyeur. El juego que plantea el autor me hacer desconfiar de Foos, pero por sobre todo desconfió de Talese. Utiliza una y otra vez los mismos ejemplos de lo que el voyeur observó en su motel. En este sentido, creo que sí realmente existieran esos documentos, serian algo más que una simple apostilla en el libro y los utilizaría mejor en el relato. No encuentro la necesidad de sacar a la luz esta historia que de real poco tiene, que no funciona en ningún nivel, que se muestra como un texto vago, confuso. Innecesario (salvo como ejercicio de ego por parte del autor). 

Afortunadamente, el libro es corto. tiene un total de 227 páginas y está dividido en 35 capítulos que, por su estilo ameno, se leen en dos sentadas. Dos sentadas que no sirven ni siquiera como disparador de un posible debate moral (a menos que nos preguntemos si es moral o no que se venda este libro como tal).

1/5

miércoles, 8 de febrero de 2017

Murió Tzvetan Todorov a los 77 años


El filósofo, lingüista, sociólogo, historiador, crítico y teórico literario franco-búlgaro Tzvetan Todorov, autor de títulos como "La teoría de la literatura de los formalistas rusos" (1965) o "La conquista de América" (1984) y considerado uno de los grandes intelectuales contemporáneos, murió  ayer en París a los 77 años.

Todorov engrosa la lista de personajes del mundo de las letras y la filosofía que nos dejaron en lo que va de este 2017. Recordemos que Enero se cobraba la vida de Ricardo Piglia, John Berger, Zygmunt Baumant y Tullio di Mauro. 

Todorov "falleció rodeado de familiares y allegados el 7 de de febrero de 2017, a causa de las complicaciones derivadas de una enfermedad neurodegenerativa. Acababa de finalizar su último libro, El triunfo del artista, que será publicado en marzo", indicó su hija en una corta declaración transmitida a la agencia AFP. 

Con un pensamiento que se presenta como un registro lúcido e impertinente sobre el lado oscuro de la modernidad, el filósofo, crítico y ensayista francés Tzvetan Todorov, fallecido ayer a los 77 años en París, deja como legado una extensa indagación sobre cuestiones como la alteridad, la memoria y las experiencias totalitarias a través de medio centenar de textos en los que se dedica a descifrar la naturaleza humana desechando el maniqueísmo y la tentación de la mirada autocompasiva.

Todorov ha contribuido en las últimas décadas a enriquecer el debate filosófico levantando cuestiones que están asociadas a la inmigración, el terrorismo o la xenofobia. 

"El enemigo se invoca en los discursos populistas demagógicos, a los que les encanta trazar ante un pueblo vengador un personaje culpable de todos los males que nos afectan. Pueden ser los inmigrantes de los países pobres o los musulmanes".

Es imposible mensurar cuánto de la portentosa obra de Todorov es fruto de su padecimiento personal, pero es obvio que ambas, vida y obra, han funcionado siempre como un todo indisociado: al ensayista le tocó en suerte nacer en Bulgaria en 1939, donde por muchos años estuvo abolida la libertad.

Vivió bajo esa opresión hasta los 24 años, cuando un tren lo depositó en París, donde templó un perfil intelectual lejos del resentimiento o el afán reinvindicativo.

"Desde finales de la Guerra Frí­a, la democracia en Europa está sometida a numerosos peligros. Y la mayorí­a de ellos no procede del exterior, sino de las reglas y mecanismos de la propia democracia, que se han llevado al extremo de la perversión extenuando el sentido original del sistema moderno".

Todorov siempre tuvo en claro que la amenaza de la intolerancia no era un déficit exclusivo de los gobiernos totalitarios como aquel del que huyó en su juventud. 

"En la sociedad actual estamos exagerando el miedo a los otros. Y ese terror a los que consideramos bárbaros nos convierte en bárbaros a nosotros", sostuvo alguna vez este filósofo, lingüista, sociólogo y crítico literario que hace algunas décadas se transformó en uno de los intelectuales más reconocidos del mundo.

Autor de obras cruciales como "La teorí­a de la literatura de los formalistas rusos" (1965), "La conquista de América" (1984), "Frente al lí­mite" (1991) o "Los abusos de la memoria" (1995), Todorov centró sus preocupaciones en un extenso campo de batalla que abarcó la relación con el otro, el legado de la Ilustración, las distorsiones de la memoria o los desafí­os de las democracias.

Distinguido con el Premio Prí­ncipe de Asturias de Ciencias Sociales 2008 por representar «el espíritu de la unidad de Europa, del Este y del Oeste, y el compromiso con los ideales de libertad, igualdad, integración y justicia»; y la medalla de la Orden de las Artes y de las Letras en Francia, entre otros galardones, el filósofo aportó algunos de los más contundentes análisis sobre la situación de las libertades en el mundo y denunció, desde un conocimiento preciso, los riesgos del totalitarismo.


Todorov había estudiado Filologí­a Eslava en su ciudad natal y, ya instalado en París, continuó su formación, junto con Roland Barthes y Gérard Genette, doctorándose en 1966. Al principio se enfocó en la crí­tica literaria pero con el tiempo se inclinó por el análisis cultural para terminar enrolándose como un "historiador de las ideas".

Como intelectual criado en la Europa dividida por el Muro de Berlín y la Guerra Frí­a, se esforzó en sus obras por huir de los maniqueí­smos y fue su humanismo crí­tico, su extrema moderación, lo que le impulsó a escribir libros que atraviesan fronteras y unen ámbitos inconciliables: Todorov criticaba con dureza el pensamiento neoconservador y el ultraliberalismo de los actuales estados democráticos que, según él, tienen los mismos rasgos que edificaron el estalinismo y el fascismo.

Lejos de lugares comunes y de los dogmas, dio cuenta de la complejidad para reprocesar el pasado a través de una mirada esquiva a las concesiones: "Crecí­ bajo un régimen comunista que presentaba todas sus medidas como algo que debí­a conducir a la felicidad universal, y experimento una fuerte desconfianza cuando me dicen que algo se hace por mi bien", decía.

La cuestión de la alteridad, tan medular en su sistema de ideas, está presente en su libro "La conquista de América" (1984), donde analiza el impacto destructivo de la colonización europea sobre la cultura indí­gena.

Poco después, el crítico y lingüista se dedicó a radiografiar el horror de los campos de concentración en su ensayo "Frente al límite", donde advierte que las atrocidades de los totalitarismos se pueden ver como un producto perverso de la sociedad de masas y donde al mismo tiempo recalca el valor de la voluntad y la responsabilidad individual, incluso en las situaciones más extremas de abuso y opresión.

"Comprender al enemigo quiere decir también descubrir en qué nos parecemos a él. No hay que olvidar que la inmensa mayorí­a de los crí­menes colectivos fueron cometidos en nombre del bien, la justicia y la felicidad para todos. Las causas nobles no disculpan los actos innobles", escribió Todorov en un controvertido artículo que bajo el título "Los riesgos de una memoria incompleta" se publicó en el periódico español El País en diciembre de 2010.

Las formulaciones realizadas por el pensador en ese texto tuvieron como trasfondo su estadía de una semana en la Argentina, país al que había llegado en noviembre de ese año para dictar una serie de conferencias.

En ese marco se produjo su visita al Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, emplazado sobre la ex ESMA, que le provocó sensaciones encontradas en torno a la manera en que aparecía cristalizada la memoria sobre los años de la dictadura.

"La Historia nos ayuda a salir de la ilusión maniquea en la que a menudo nos encierra la memoria: la división de la humanidad en dos compartimentos estancos, buenos y malos, ví­ctimas y verdugos, inocentes y culpables. Si no conseguimos acceder a la Historia, ¿cómo podrí­a verse coronado por el éxito el llamamiento al '¡Nunca más!'? Cuando uno atribuye todos los errores a los otros y se cree irreprochable, está preparando el retorno de la violencia, revestida de un vocabulario nuevo, adaptada a unas circunstancias inéditas", escribió en el artículo que documenta su paso por Buenos Aires.

Todorov también ha dedicado una faceta importante de su obra al estudio de la pintura y a cómo esta refleja los cambios en el pensamiento y en los valores de las sociedades. Sus hipótesis sobre el mundo del arte se condensan en obras como "Elogio del individuo", con el nacimiento de la noción de individuo y la preponderancia de lo humano en el siglo XV; en "Elogio de lo cotidiano", con la puesta en valor de los objetos y las escenas cotidianas en el siglo XVII; y en "Goya a la sombra de las Luces", donde analiza la influencia del pensamiento ilustrado en la obra del pintor español.

Ha impartido clases en la École Pratique des Hautes Études y en la Universidad de Yale, y sus lecciones magistrales se han escuchado también en las universidades de Nueva York, Columbia, Harvard y California. Desde 1987 estaba al frente del Centro de Investigaciones sobre las Artes y el Lenguaje del Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS).

En uno de sus últimos escritos, Tódorov demandaba cordura y moderación ante un mundo cada vez más imprevisible. "Cuidado con los dos extremos: no tenemos que avergonzarnos de elegir este camino del medio", alertaba.

Fuente: Telam/Infobae

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Reseña: Sin sangre - Alessandro Baricco



-Editorial Anagrama
-Traducción: Xavier González Rovira
-ISBN: 9788433977021
-109 páginas

"Sin sangre" nos cuenta la historia de una niña que presencia el asesinato de su padre y de su hermano, y que, con el tiempo, consigue encontrarse con el único de los asesinos que está vivo. En pocas paginas intenta plantear una reflexión sobre temas ya recurrentes en su obra como el paso del tiempo, la venganza, el perdón y la familia.

La habilidad de Baricco como narrador es innegable y la obra atrapa en sus primeras lineas gracias a la construcción de una suerte de western sin tiempo ni lugar. Aquí la narración es vertiginosa y deja de lado lo poético para construir una atmósfera violenta y cargada de tensión. El desarrollo de este primer momento de la nouvelle es impecable y es de lo mejor de la obra. El problema viene con la segunda parte.

Baricco me encanta, pero en este caso la estructuración de la nouvelle en dos partes (elipsis de por medio) provoca un quiebre que me dejó descolocado, siendo casi anticlimático, y ese es el gran problema que presenta la obra. La primera parte es un western con mucho suspenso que constituye en sí mismo una obra autónoma; la segunda nos relata el encuentro entre uno de los asesinos y la mujer a la que dejó huérfana, en el ocaso de sus vidas tomando un enfoque mas dramático y filosófico. El problema creo que está en lo forzado de la situación que plantea y en lo previsible (y fallido) que resulta el final.

Estilísticamente es una obra 100% Baricco. El autor italiano maneja como nadie las pausas y con pocas palabras logra construir grandes escenarios que nos invitan a sumergirnos en la historia.

La segunda mitad de "Sin sangre" se coloca mucho más cerca de "Seda" (1996), obra anterior del autor, con una clara búsqueda poética pero que se resiente con el peso de una elipsis forzada y de unos personajes vacíos que pierden interés fuera del conflicto de la primera parte.

Si bien no es un mala obra, el contraste que se da con sus otras obras es muy intenso y el juego al que quiere dar lugar se pierde en una historia a la que solo le importa concretar un clímax que se ve venir.

Como primera aproximación al universo de Baricco no es una mala opción, pero a mi me jugó en contra el hecho de haber leído antes Seda y haber quedo encantado con esa historia.

2,5/5